Voy a empezar confesando algo.
La mayoría de personas que me dicen:
“No tengo motivación”
Te aseguro, que no necesitan motivación.
Necesitan dejar de hacerse daño sin darse cuenta.
La historia que se repite (y quizá es la tuya)
Imagina a Manolo.
Manolo, hace lo siguiente:
Se levanta con buenas intenciones.
Tiene listas.
Tiene objetivos.
Tiene ideas.
Pero pasan las horas y aparece esto:
– pereza rara, como la de Paquirrín.
– desgana, como la de Paquirrín.
– distracciones, como las de Paquirrín.
– sensación de “me da igual todo”, como Paquirrín.
Entonces se enfada consigo mismo.
“Es que no tengo motivación.”
“Algo me pasa.”
“Antes no era así.”
Y empieza el festival: libros, vídeos, frases, gurús, métodos milagro.
¿Funciona eso?...no
El gran malentendido sobre la motivación
Me toca decirle a Manolo algo incómodo:
La motivación no se encuentra.
Aparece cuando dejas de ir contra ti.
La motivación no es una fuerza heroica.
Es una consecuencia natural.
Como el hambre cuando el cuerpo funciona bien.
Como el sueño cuando estás en paz.
Si no aparece, no es porque seas débil.
Es porque algo está mal orientado.
El error número uno: forzarte
Manolo, como la mayoría, intenta encontrar motivación así:
– empujándose
– obligándose
– culpándose
– comparándose
Como si la motivación fuera un animal asustado al que se le grita:
“¡Venga, sal ya carajo!”
Resultado: que el animalillo huye más.
Una escena muy real
Manolo un martes cualquiera, 17:43.
Se sienta delante del ordenador.
Abre lo que tiene que hacer.
Lo mira.
Suspira.
Cierra.
Mira el móvil.
Y piensa:
“No tengo motivación.”
Bueno, Manolo diría: "estoy hasta los huevos"
Pero no es verdad, lo que no tiene es energía disponible.
Dominium y la motivación: otro enfoque
Desde Dominium a Manolo y a cualquiera de vosotros lo vemos así:
La motivación se apaga cuando:
– usas una energía que no es la tuya
– vives a un ritmo que no te corresponde
– persigues objetivos que no te representan
– sostienes demasiadas cosas que no van contigo
La motivación no se pierde.
Se bloquea.
Qué pasa cuando vuelves a tu centro
Cuando una persona deja de forzarse y empieza a ordenarse, ocurre algo curioso:
No hace más. Hace lo justo.
Y de pronto:
– vuelve la claridad
– aparece el foco
– nace una pequeña acción
– y con ella, ganas de seguir
No porque se haya motivado. Sino porque ha dejado de drenarse como un cubo con agujeros.
El truco que casi nadie acepta
Si quieres recuperar la motivación, prueba esto (y aquí viene lo incómodo):
En vez de preguntarte
“¿Cómo me motivo?”
pregúntate:
“¿Qué estoy haciendo cada día que me apaga?”
Porque la motivación no se activa añadiendo cosas.
Se activa quitando.
La motivación no se persigue. Se permite.
Cuando ordenas tu energía:
– la motivación aparece sin empujar
– el movimiento vuelve
– la vida deja de pesar
Eso es Dominium.
No animarte a correr más rápido.
Sino ayudarte a volver a caminar en tu dirección.
Para terminar (sin frase motivacional)
Manolo, Pepita o Juanita, si llevas tiempo sin motivación, no te juzgues.
Escúchate.
Porque quizá no estás desmotivado.
Quizá estás cansado de vivir desde un lugar que no es el tuyo.
Un abrazo
Luis Pascasio