El 1 de diciembre abro algo… distinto. Muy distinto

El 1 de diciembre abro algo… distinto. Muy distinto

Voy a contarte algo que llevo semanas mordiéndome la lengua para no soltar.
Y tú ya me conoces: cuando yo me muerdo la lengua no es que me quiera poner sexy...es porque lo que viene merece la espera.

El 1 de diciembre lanzo un servicio nuevo.
Y no es “otro regalo bonito para Navidad”.
No.


Es EL regalo.


De esos que alguien abre, se queda en silencio… y luego pregunta:


“¿Pero qué carajo es esto?”

Es un regalo que no se compra en tiendas, no huele a colonia, no hace ruidito al sacudirlo, y sin embargo es el tipo de detalle que alguien recuerda dentro de diez años.

Quizás el resto de su vida.


Porque no es un objeto.
Es una revelación.
Una llave.

Y sí, podrás regalarlo.
A tu pareja, a una amiga, a tu madre… o a ti, que también mereces regalos que no acaben en el fondo de un cajón.

No voy a contarte todavía qué es exactamente.
(A estas edades me gusta hacerme el interesante:)

Pero sí voy a decirte esto:
Es único, personal, íntimo y transformador.
No existe nada igual por ahí.
Y cuando la persona lo reciba, sentirá algo que casi nadie siente cuando recibe un regalo:


que por fin alguien ha acertado de lleno.

Ni talla, ni color, ni dudas.
Solo un “guau”.

El 1 de diciembre te lo enseño.
Ese día abriré plazas limitadas —muy limitadas—
porque esto requiere tiempo, calma y una dedicación que no pienso masificar.

Hazme caso:
Estate pendiente de tu bandeja de entrada.
Lo que viene no es un regalo.
Es una puerta.
Y la llave ya está casi lista.

Hablamos pronto.

Un abrazo

Luis