Hace poco me eché una siesta de las que provocan envidias.
Fue en diciembre y el cuerpo me pedía parar. Así, que paré.
Me puse hasta el pijama. Porque las cosas hay que hacerlas bien.
Es más, te aconsejo que cualquier cosa que hagas en la cama, la hagas bien. Siempre es mejor.
Cómo sería la cosa, que mi mente creyó que estaba lloviendo, cuando solo era viento. Viento fuerte, pero solo eso.
Pero estaba tan agustito que yo escuchaba como que las gotas de lluvia golpeaban la ventana.
No hace falta que te explique lo que es estar en la cama escuchando llover. Para mí, es hasta más placentero que cuando la declaración de la renta te sale a devolver.
Pues eso, un pijama, una cama y viento, ni siquiera hizo falta lluvia para disfrutar como un lechón retozando por los trigales verdes.
Te digo esto, porque estoy en un punto donde he logrado disfrutar de lo sencillo.
De las cosas más simples.
y lo hago sencillo.
Tengo muy claro que el universo no quiere lo complejo, es más, te aparta del bienestar, de la abundancia y la plenitud.
Y de eso exactamente es de lo que en unos días te voy a hablar por si me quieres acompañar.
De hacerlo muy fácil, directo y con resultados sorprendentes.
Pero será en unos días, ahora toca esperar.
Se me olvidaba, esa siesta, ese descanso si me hizo descansar y recuperar.
Que tengas un gran día, es jueves, y los jueves siempre ocurren cosas.
Un abrazo
Luis
PD: Me están preguntado que es eso que sacaré en breve....ya te digo que no es un curso. Pero si te digo que aunque me tortures no lo voy a contar.