Déjame contarte un caso real.
Ella llegó a su trabajo como siempre: impecable, puntual, con su carpeta perfectamente ordenada por colores (cómo no)… y con el ceño fruncido porque la letra del informe no era exactamente la misma que usó el día anterior.
Metal Yang en estado puro.
Te diré que significa Metal Yang.
Es una energía que te lleva a la perfección, a la exigencia, pero también a disfrutar poco de las cosas si no se controla.
Bien, pues cuando vio su Codex empezó a entender cositas.
Descubrió que su “problema” no era que fuera exigente, ni “controladora”, ni dramática por naturaleza. Descubrió que su energía Metal Yang, cuando se dispara, no la deja vivir.
Le tensiona. Le exige.
¿Conclusión?
La perfección está bien, pero en ese exceso no la hacía mejor.
La estaba frenando.
La hacía revisar un email 14 veces.
La hacía sufrir haciendo las cosas bien.
Y, lo mejor de todo:
la hacía incapaz de disfrutar incluso cuando todo salía perfecto.
Cuando entendió esto, se rió.
Literal.
Una risa de esas que te dicen: “madre mía, esto era yo… ¿en serio?”
Primero se entendió y después aprendió una manera muy sencilla de equilibrarse.
A partir de ahí, sus días son distintos.
Entrega los informes sin revisarlo por quinta vez.
Disfruta un café sin pensar en listas y tareas.
Se notó más ligera
Más humana.
Menos metal y más vida.
Por eso regalar el Codex no es un regalo cualquiera.
Es darle a alguien la posibilidad de por fin entenderse…
y empezar a vivir con menos exigencia (en este caso) y más aire.
Si quieres provocar ese “clic” en alguien que quieres, regala o regálate:
Un abrazo,
Luis Pascasio
P.D.: A veces el mayor alivio del mundo es descubrir que no estabas fallando… solo estabas usando tu energía en modo “nivel experto” sin manual. El Codex es ese manual.
P.D. Hasta el 31 saco solo 5 plazas.
PD: El Codex hasta el 31 costará 70 €, después subirá a 90 €.
El Codex Premium hasta el 31 costará 100 €, después subirá a 120 €.