Seguro que no te cuesta pensar en alguien que ahora mismo necesita un cambio en su vida y está perdido como yo a los cinco minutos en Primark.

Alguien que está bien “en teoría”, pero al que nada le termina de cuadrar.

Relaciones que se repiten.
Decisiones que no llegan.
Cansancio raro, aunque duerma.
Sensación de estar haciendo mucho… sin avanzar.

No siempre hace falta tocar fondo para necesitar claridad.
A veces lo más agotador es no saber qué te pasa.

O saberlo y no saber que hacer.

El problema de muchas personas no es falta de capacidad.
Es desorden interno.

Están usando una energía que no es la suya para vivir, trabajar y relacionarse.

Y eso pasa factura.

El Codex está pensado justo para eso:
para personas que no necesitan motivación,
sino comprensión profunda de sí mismas y una línea clara de actuación.

Cuando alguien se ve reflejado de verdad —sin juicio, sin drama— ocurre algo curioso:


baja la ansiedad
y sube la claridad.

Empiezan a entender por qué el trabajo pesa,
por qué ciertas relaciones drenan,
y por qué tomar decisiones se les hace cuesta arriba.

Y desde ahí, por fin, pueden actuar distinto.

Si ese alguien que te viene a la cabeza no se compraría esto para sí mismo,
quizá por eso es aún más valioso regalárselo.

Aquí tienes:

UN REGALO PARA NO EQUIVOCARTE

Un abrazo,
Luis Pascasio

PD: No lo dejo abierto indefinidamente. Dos plazas al día y se asignan por orden de petición.

Esa persona en la que estás pensando… sí, esa