Quiero que imagines algo conmigo, solo unos segundos.

Tranquilidad, no es algo erótico.

Tampoco es ilegal.

Imagina a esa persona que quieres —esa amiga que siempre está ahí, ese hermano que no habla mucho, esa pareja que se carga más de lo que dice, ese familiar que siempre sostiene a todos.

Imagina a esa persona recibiendo un regalo diferente.

No un objeto.
No una camisa.
No una caja con olor a Navidad.

Ni calzoncillos, ni un chal.

Sino el Codex de la Energía.

Imagina su reacción cuando lo tenga y sienta —quizá por primera vez en años— que alguien le está explicando su vida con una claridad que jamás tuvo.

Imagina cuando descubra que su cansancio tiene sentido,
que su bloqueo tiene nombre,
que su forma de ser no es un fallo,
que su sensibilidad, sus dudas, su intensidad o su calma… por fin encajan.

Imagina cuando entienda por qué repite patrones,
por qué sus relaciones se complican,
por qué trabaja tanto sin avanzar,
o por qué siente que algo falta aunque todo parezca “bien”.

Imagina la mezcla de alivio, lágrimas, paz y claridad.

Ese momento en que su cuerpo suelta tensión.
Ese “joder… ahora si carajo, ahora lo entiendo”.

Y luego, imagínate a ti.
Sabiendo que tú fuiste quien le dio esa puerta,
ese mapa,
esa luz.

Eso no se olvida.
Eso marca.
Eso transforma.

Igual esto es lo que necesita esa persona o igual es lo que necesitas tú. En cualqueir caso te diré algo.

Hasta el 31 de diciembre saco 5 plazas al mismo precio que ahora, después subirá de precio.

Así, que si lo quieres para ti o para regalar, el mejor momento es ahora.

EL CODEX DE LA ENERGÍA

Un regalo así no se guarda en un cajón.
Se guarda en el alma.

Un abrazo,
Luis Pascasio

P.D.: Cuando alguien recibe el Codex, no solo entiende su vida… entiende cómo vivirla mejor. Y siempre recuerdan a la persona que se lo regaló. Siempre.

Imagínate la cara que pondrá cuando lo reciba