Durante mucho tiempo pensé que mandar a alguien al carajo era una falta de educación.


Una salida de tono.
Algo que solo hacían las personas “poco espirituales”.

Así que no lo hacía.

Sonreía.
Aguantaba.
Explicaba de más.
Me adaptaba.

Y poco a poco empecé a notar algo:
vivía cansado, pero no sabía de qué.

Con los años entendí la trampa.

No mandar al carajo a tiempo no te hace mejor persona.
Te hace una persona sin límites.

Y eso tiene un precio.

Cada vez que dices sí cuando quieres decir no,
cada vez que sostienes una relación que te drena,
cada vez que te callas para no incomodar,
estás desordenando tu energía.

Ahí entra la energía del Metal.

El Metal no es dureza.
Es claridad.

Es la capacidad de cortar sin drama.
De poner límites sin justificarte.
De ordenar lo que entra y lo que sale de tu vida.

El Metal no grita.
Decide.

Y cuando falta, pasa esto:
te llenas de compromisos,
de relaciones confusas,
de conversaciones a medias,
de cansancio acumulado.

Aprender a decir NO no fue elegante ni bonito.

Al principio dolió.
Hubo incomodidad.
Hubo silencios raros.
Hubo gente a la que no le gustó mi nueva versión.

Pero después ocurrió algo curioso.

Sentí alivio.

Y con ese alivio apareció espacio.
Y en ese espacio empezaron a entrar muchas cosas buenas.

Más calma.
Más tiempo.
Relaciones más claras.
Conversaciones honestas.
Menos ruido.

Mandar al carajo, bien hecho, no es enfado ni desprecio.

Es orden.

Es decir:
esto sí,
esto no,
hasta aquí llego,
esto no va conmigo.

El Metal no rompe relaciones sanas.
Rompe las que ya estaban rotas por dentro.

Y deja solo lo que puede sostenerse sin esfuerzo.

Hoy lo tengo claro:

Cada NO bien puesto es un SÍ a tu energía, a tu tiempo y a tu vida.

Eso es Dominium aplicado a las relaciones.
No aguantar por miedo.
No confundir amor con sacrificio.
No llamarle empatía a la falta de límites.

Ordenar.
Limitar.
Elegir.

Un abrazo
Luis Pascasio

PD: Mandar al carajo no separa.
A veces, por fin, te devuelve a ti.

PD: No digo que vayas "mandando al carajo" de manera literal. Digo que sepas eliminar relaciones, compromisos, hábitos...incluso pensamientos.

Mandar al carajo...sienta bien